miércoles, 7 de septiembre de 2011

La vara con que se mide

(Reenvío lavaca.org)Un violento allanamiento irrumpió en la Cooperativa Curtidores Unidos Ltda., curtiembre recuperada por sus trabajadores. el martes 30 de agosto. La cobertura mediática y el accionar estatal construyen una supuesta lucha contra los empresarios que contaminan las cuencas del Riachuelo. Mientras, otras curtiembres y fábricas de Avellaneda como Ferro Corporation continúan realizando descargas ilegales sobre otro cauce olvidado: la cuenca Arroyo Sarandí. Pero reflota la pregunta: ¿La ecología es el límite de las recuperadas?



El martes 30 de Agosto de 2011, minutos antes del mediodía, un violento allanamiento irrumpió en la Cooperativa Curtidores Unidos Ltda., curtiembre recuperada por los trabajadores de la empresa Manuel Neira S.A. quebrada a fines de 2005. Fueron 50 policías de elite que rompieron los accesos e ingresaron a punta de pistola, intimando con sus cabezas encapuchadas y sus armas a los sorprendidos cooperativistas, al grito de “al piso; manos en la nuca”. Acompañaron la invitación con patadas en las espaldas que obligaban a arrodillar a los trabajadores.

La orden judicial fue dictada por el juez federal de Quilmes, Luis Armella, en el marco de la causa “Mendoza”, en la cual la Corte Suprema de Justicia de la Nación había ordenado la puesta en marcha de un plan de saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo. Por ello, la curtiembre había sido clausurada por ACUMAR, Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo, debido a denuncias de los vecinos ante la Municipalidad de Avellaneda. La cooperativa se encontraba planificando la instalación de una planta de tratamiento de efluentes y gestionando el dinero necesario para hacerlo.
Basándose en una supuesta violación de la clausura, un miembro de la cooperativa que no detenta cargo alguno fue llevado a declarar a la Comisaría 2º de Avellaneda, y luego quedó detenido 24 horas en el calabozo de la Comisaría 7º del mismo partido. Se argumentó la detención en el artículo 254 del Código Penal que reprime a quien “violare los sellos puestos por la autoridad para asegurar la conservación o la identidad de una cosa”.

Los impunes

Diversos medios de comunicación tradicionales titularon la noticia: “Detuvieron a empresario por violar la clausura de una fábrica”. Y acompañaban la crónica de una foto del Riachuelo. Lo cierto es que la curtiembre en cuestión está a más de 20 cuadras de ese cauce; y Carlos, el detenido, es tan sólo un administrativo de la cooperativa.

En cambio, las curtiembres Antonio Espósito, Becas o la subsidiaria de la multinacional Ferro Corporation, todas de Avellaneda, gozan de total impunidad mediática y estatal para arrojar sus residuos al cauce del Arroyo Sarandí. En el siguiente video, miembros de la Asociación Vecinos de Villa Corina por un Futuro Mejor registran las descargas ilegales de Ferro Corporation:



Los límites

Hace 10 años, cuando comenzó a cristalizar el concepto de recuperación de fábricas o empresas gestionadas sin patrón resultaba difícil encontrar algún límite o reserva a este proceso de defensa del trabajo. Salvo los defensoresde la propiedad privada, existe una gran aceptación social hacia estas experiencias.

La Revista Barcelona editó un suplemento de Empresas Recuperadas con sus correspondientes anuncios publicitarios, uno de los cuales ofrecía glifosato elaborado en una fábrica sin patrón…

En ese sentido queda planteada una idea, que ya propuso Naomi Klein en la presentación de la edición de Sin Patrón en inglés en Nueva York: quizá el cuidado del medio ambiente y la ecología sean uno de los límites y los debates abiertos en las empresas recuperadas.

Fuente: http://lavaca.org/notas/la-vara-con-que-se-mide/

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