sábado, 19 de marzo de 2011

La noche en la que un árbol habló frente al río

Hola, soy uno de los árboles que están en el bosquecito de Vicente López que quiere ser convertido en cementerio por el progreso del cemento y del Vial Costero. Ojo que también hay unxs amigxs que se hacen llamar "Unidos por el río" que no quieren que nos pase nada, que sigamos existiendo, simplemente eso.

Bueno resulta que les quiero contar una historia, pequeña, de una noche de luna más o menos llena, con pocas estrellas, en la que sentí unas ganas incontenibles de hablar. Necesitaba expresarme, sacar un poco los sentimientos afuera. Pero necesitaba hablar, no podía simplemente dejar caer mis hojas -como cuando me siento triste en otoño- o brillar con mucha fuerza -como cuando la primavera me invita a liberar lo mejor de mí-, no. Necesitaba hablar.

Mis amigxs de "Unidos por el río" mantenían un campamento en este bosquecito, hasta que fueron violentamente (de qué otra forma podía ser) desalojados. Lo que parece que no entienden los que ordenaron desalojar a mis amigxs es que mientras más fuerte les pegan, más fuertes les hacen. En el calor del momento se quiebran las voces, se llenan los ojos de lágrimas debido a tanta injusticia. Luego viene el momento del reencuentro, de la reflexión, de comprender que defender el río y el bosquecito es lo que hay que hacer. Los que están mal son ellos. Creen que con falsos argumentos de progreso y desarrollo se puede justificar la violencia más violenta.

Al día siguiente se realizó una marcha en repudio a la represión. Desde el bosquecito los estábamos espiando a nuestrxs amigxs, que parecían más unidos que nunca. Más hermanados, más felices y más comprometidos. Marcharon con mucha fuerza, con mucha juventud, con muuucho ritmo. Como para que se muevan hasta los muertos. Esa marcha la sintieron los vecinos que se quedan en la casa o que no saben lo que pasa todavía, para ellos había una tonadita:

"Alerta, alerta, alerta a los vecinos, si no participamos nos quedamos sin el río"

En esa marcha no había jefes, no había mandones, no había uno que decía qué había que hacer. No había quienes intentaran ponerle una marca, un sello a una causa, o si los había, sabían que no pueden hacer eso porque mis amigxs no son de nada ni de nadie.

La marcha llegó hasta el bosquecito, que está rodeado por un alambrado celosamente custodiado por policías con escudos, cascos y escopetas. Dentro del bosquecito había hombres de negro, con macanas en las manos y oscuridad en la mirada.

En ese momento, las ganas de hablar me quemaban por dentro. Recordé que los árboles no tenemos boca para hablar, iba a necesitar un poco de ayuda. Ayuda humana. Un parlante de carne y hueso.

Y empecé a llamar, despacito, a mis amigxs. Primero empecé a llamar un poco de costado, para que parezca que lo que llamaba era el Río. Entonces mis amigxs encararon la rumba hacia el agua, guiados sólamente por la luz de la compañera luna. Los policías se pusieron muy nerviosos, porque mis amigxs se largaron a correr de un lado para el otro y los sorprendieron por otro costado del alambrado que tiene a este bosquecito de rehén. Allí es cuando el llamado se escuchaba bien fuerte.

Mientras la policía reacomodaba su guardia, el llamado se hizo acción. Un inolvidable "Nacho" con gran astucia pudo burlar el megaoperativo policial y patoteril para treparse a mí y permitir que yo hablara a través de él.

Lxs "Unidos por el Río" todavía no sabían que Nacho estaba trepado a mí, hasta que escucharon que yo ya podía hablar -a través de Nacho, claro-. Había una sensación de que lo imposible, había sido posible. El asombro por la hazaña de Nacho y porque un árbol estaba hablando se veía en las sonrisas incontenibles y en los abrazos.

Las cosas que dije a través de Nacho se las pueden contar sus amigxs, sus "Unidos por el Río", porque esta es, la historia de la noche en la que un árbol habló frente al río.

Crónica de la marcha realizada el jueves 17 de marzo de 2011, organizada por la Asamblea Unidos por el Río en Vicente López. www.unidosporelrio-vl.blogspot.com

Escrita por Vecinos de Villa Corina por un futuro mejor. www.villacorina.blogspot.com

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